Factotum

Today I watched the 2005 movie Factotum while looking for inspiration to become a writer. The movie’s protagonist, Henry Chinaski, is American author’s Charles Bukowski’s alter ego played by Matt Dillon. Chinaski is always bouncing from job to job, getting fired really, for leaving his duties unattended in favor of drinking.

In the beginning, I thought the man who wants to become a writer takes on different menial jobs to get inspiration for characters in his stories, but in reality the man has an alcohol problem and is not really living a financially or otherwise stable life in pursuit of getting published. Drinking and writing are seemingly all he cares about, and of course he doesn’t mind having a lady around for companionship.

He lives a hard life I wouldn’t envy, but what’s great about the character is that he is absolutely determined in becoming a writer. Despite all his mishaps to the point of seeming sleezy and even criminal, he writes all the time and sends his work out to would-be publishers. The protagonist is not seen having writer’s block or struggling with any form of imposter syndrome.  He seems to have come to terms with the fact that he´s a functional alcoholic, at least for writing’s sake, but not much when it comes to holding down a job in any other field, no matter how menial.

I liked a lot of aspects of Chinaski because I could relate, especially with the having multiple jobs and just not clicking with any of them bit. Plus, always gravitating back to writing really stuck with me; maybe because it’s a way of experiencing a life I wish I could have through the stories I create for my characters. Writing non-fiction can be fun too. A guy by the name Blundell says the elements of fiction make great non-fiction, and I believe him. So, I like writing both.

Anyway, I think I learned from the movie that I best not become an alcoholic or continue bouncing from job to job anymore, although I already knew that. It never hurts to be reminded though. It’s better to bring order into a chaotic life even if one is pursuing an ultimate dream or goal. It’s better to lead a healthier lifestyle than Henry’s too, but not too healthy that it becomes boring.

I still believe that different jobs can be good inspiration for different characters, so it should form part of my writer’s toolkit, without slipping into chaotic desperation like Henry. Success doesn’t have to be achieved the way he did, but a good struggle story can be very insightful and inspirational. So, I succeeded in my endeavor to find inspiration. Thank you, Charles Bukowski, Henry, and Matt Dillon.

Let’s keep on writing, dead or alive.

 

La soledad

Siempre escuché hablar acerca de la soledad, pero realmente no sabía lo que era hasta que la experimenté. La soledad es un enemigo silencioso que se toma su tiempo en usurparte la vida. Quiere devorarte todo pero lentamente, no tiene ningún tipo de apuro y no quiere dejar ningún cabo suelto. No te das cuenta fácilmente que te sientes solo, incluso cuando estás rodeado de gente que amas y que te aman de vuelta. Lamentablemente, no todos tenemos con quien hablar que nos haga sentir oídos y no significa que nos odien por eso, pero sí es importante seguir buscando con quien.

La soledad puede llegar de esa simple manera, el no tener con quien hablar de cosas similares y compartir gustos. ¿Por qué más tenemos o buscamos amigos, si no por esas razones? La compañía no siempre tiene que ser física, pero la comunicación regular sí porque es esencial para el bienestar del hombre. El ver películas, leer libros y navegar las redes sociales proveen un escape o distracción para no tener que sentirnos solos, pero nada sustituye compartir ideas con otro ser humano. Aunque no tengas a la persona cerca, al menos poder hablar y contar con ella a menudo, le da la batalla a la soledad.

Se supone que las redes sociales cerraran la brecha de contacto humano, que te conectaran con otros como tú, y que nunca te sintieras solo. Fue una gran idea, pero algo salió mal. ¿A qué menudo hablamos acerca de cosas interesantes o importantes con nuestros amigos a través de ellas? ¿Cada cuanto encontramos un nuevo empleo por alguien que conocimos en LinkedIn? ¿Cuánta más negatividad y odio se dispara en los comentarios de Instagram, X, o Facebook que cosas positivas?

Quizás soy yo el solitario, el que no tiene amigos, pero tengo sed de poder hablar con gente que quiera hablar, compartir y construir conmigo. Y al parecer las redes no pudieron cerrar la brecha o somos nosotros los incapaces de utilizarlas adecuadamente. Ahora lo que hacemos es enviarnos videos cortos unos a los otros todo el día sin hablar de nada, o leer discusiones de otra gente en los comentarios. Es enloquecedor, ¿o era esa la intención de los creadores de esta tecnología como diría un teorista de conspiración?

Ya ni sé la respuesta, pero definitivamente se necesita buena compañía para pasarla bien. Para poder lidiar con la vida se necesita de los demás, pero esos demás necesitan ser adecuados para nosotros y nosotros para ellos. A menudo aparecen amigos para jugar, tomar y fiestar, pero no aparecen para hablar profundamente y construir todos los días. Creo que eso es más importante que las rumbas y lo superficial, pero que difícil inclusive con tanta tecnología.

¿Será que Dios me escogió como parte de sus “mejores guerreros” y se le olvido ya pasarle el batón a otra persona? Ja, ja, ja, ¿quién sabe? Pero enserio, hay que encontrar gente igual que uno y trabajar uno para el otro en vez de en contra. La vida con buenas relaciones tiene que ser mejor que una con malas o inexistentes relaciones, ¿no? Pues hagamos eso para matar la soledad antes que nos mate a nosotros y de viaje utilicemos la tecnología adecuadamente.

A través de senderos, intentando llegar a la verdad

Los temas políticos son ahora aún más abrumadores que en años no eleccionarios, pero creo que no por mucho. Por los últimos quizás 10 años he vivido en carne propia numerosos cambios tecnológicos, sociopolíticos y económicos que ni sabía que andaban ocurriendo. Cuando uno es bien joven entiendo que por lo general no tiende a prestarle mucha atención a esas cosas tan complicadas. Al menos pienso que ese es mi caso, aunque he conocido gente que desde muy temprano se inclinaban por las causas, fueran las que fueran.

Ahora que tengo unos añitos más, pienso que por más inteligente o pensador que uno piense que sea en la juventud, no necesariamente se tiene la capacidad para entender e interpretar tanta información que viene de todos lados constantemente. Aún ahora que soy más adulto no estoy seguro de lo que precisamente está ocurriendo en mi entorno, imagínese en los pasados 10 años en plena etapa de desarrollo y adultez temprana. Tampoco creo que el ser expuesto a tecnologías experimentales como el uso diario de las computadoras, el internet y las redes sociales me haya ayudado a entender eficazmente al mundo o al sendero de la vida. Tanta información realmente crea distorsión.

Y entonces, ¿en qué se puede confiar si todo el mundo dice algo distinto?

Mis padres y abuelos no se criaron con esas tecnologías que me trajeron rápido e interminable acceso a la información. Vivían más lento que yo. Y una mente que ya era curiosa de por si, tuvo a la mano el mundo de la información. Eso pudo haber sido una bendición como una maldición. Yo diría que ambos, pero al estar al epicentro de todos esos cambios tecnológicos que a la vez estaban impulsando cambios sociopolíticos y económicos, se creo un torbellino aplastante de incesantes ideas en mi cabeza.

Es muy difícil procesar tanta información de una, y ahora pienso que existen tantos problemas de salud mental al ser propulsados por estas tecnologías, ya sea intencional o no intencional. Inclusive, hace poco el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, tuvo que pedir perdón por los daños y tragedias que han causado sus plataformas Facebook e Instagram.

Todo esto me devuelve al dilema que he tenido desde temprana edad: ¿en qué creo entonces? Y luego recuerdo que soy un ser humano y no lo puedo saber, ni menos entenderlo todo. Solo puedo, como dicen Kovach y Rosenstiel, autores de Blur, “intentar cada vez más acercarse a la verdad”, porque la verdad absoluta es imposible alcanzar.

Para intentar explicar un poco acercar de la idea del exceso de información y la multipolarización, utilizo éste artículo que leí en la BBC. El autor, un profesor de psicología política, Barry Richards, de la Universidad de Bournemouth, Inglaterra, remarca que en las figuras de Donald Trump y Javier Milei se puede apreciar un fenómeno contradictorio: la mezcla del liberalismo con el autoritarismo.

Según entiendo,  Richards expone que algunas personas pueden creer que el expresidente estadounidense y el presidente argentino son líderes autoritarios (o al menos poseen ciertas características de uno) que se hacen ver como antiautoritarios y rebeldes para conseguir el poder. De ese tipo de personajes no dudo que existan muchos y hay muchas opiniones acerca de quién es quién, y muchas veces nadie quiere entender el punto de vista opuesto. Entiéndase, un multipolarismo de ideas y opiniones fundadas o no, y que siempre ha existido de alguna forma u otra.

Por otro lado, hay personas que ven a estos líderes favorablemente y probablemente piensen que tal aseveración (la de que son líderes autoritarios) es absurda. En mi primera lectura del artículo yo encontré esa proposición absurda, aunque hice mi mayor intento de tratar de entender lo que el autor quiso decir, y aprender de su perspectiva y la de los que piensan de esa forma.

Entonces, con la información que he consumido hasta el momento acerca de éstas figuras públicas, y admito que la información no la he consumido a un nivel profundo, no pienso que estos hombres sean autócratas. Me parecen como un aspirante al senado de Puerto Rico, Eliezer Molina; personas que se han cansado de lo mal que se están haciendo las cosas en el país y quieren o se han visto obligados a fomentar el cambio. Puede que esté equivocado, pero los cambios vendrán, estemos nosotros de acuerdo con ellos o no. Y pues los cambios verdaderos entiendo se hacen a través de la política y la legislación ya que afectan las vidas de las multitudes.

Por ejemplo, hoy se habla de prohibirle las redes sociales a menores de 16 años. Dejándome llevar por mi propia experiencia, siento que debería estar de acuerdo. El desarrollo del individuo no puede estar abarrotado de tanta información si no es de manera controlada y guiada. No había control ni guías acerca de cómo consumir tanto contenido estimulante durante mi infancia y adolescencia porque toda esa tecnología era nueva, y todos hemos sido sujetos a este experimento tecnológico en el que vivimos. Desconozco si esas guías existen ahora, pero creo que sería mejor idea enseñarle el uso adecuado de redes a los menores que prohibirles su uso completamente.

USA Today

Más aún, les confieso que no había escuchado acerca de la alfabetización de los medios hasta llegar a la universidad. La alfabetización de los medios es la destreza de poder discernir, analizar, contextualizar e interpretar la información que recibimos independientemente del medio, al menos así yo lo defino. Y quizás los intelectuales ya han añadido las redes sociales a sus libros de texto y enseñan cómo consumirlas adecuadamente. La educación necesitará seguir siendo actualizada según cambie el mundo.

Por otro lado, me acuerdo que mi padre decía “no creas en todo lo que lees”, pero lo que no me dijo, y no lo culpo, porque no sabía, es que las tecnologías irrumpirían en la absorción y contextualización de la información. La tecnología creó una gigantesca bola de nieve que me atrapó y no me dio tiempo de darme cuenta qué realmente estaba sucediendo.

La tecnología a tenido la capacidad de dividir a la gente rápido y sin precedentes y a exacerbado la multipolarización, la condición donde muchos creen lo que quieren y no se interesan por conocer más, o a entender a los demás.

El Nuevo Día

Así que no puedo culpar la creencia de los que apoyan a Trump, Milei y a Molina. Tampoco los puedo culpar por creer que sus líderes hayan sido sujetos a condenas y persecuciones políticas porque he podido observar cómo los mismos medios y los opositores políticos han realizado esfuerzos para sacarlos del camino.

Mi instinto dice que aunque sean controversiales para unos, Trump, Milei y Molina dicen la verdad o al menos brillan luz a problemas que se han estado ignorando por demasiado tiempo. Tal vez en cierta medida representan la voz de la razón. Solo el tiempo dirá y es lo que pienso en este momento con la información que tengo.

Como dice Richards, la hibridación de ideas opuestas como el autoritarismo y el liberalismo se está llevando a cabo por personas que nos quieren llegar, pero no nos podemos dejar confundir más de lo que ya estamos y tenemos que estar pendientes. No hay líderes autoritarios ideales y los individuos tampoco pueden ser autosuficientes completamente, nos dice Richards, así que interpreto que las ideas opuestas se tienen que juntar para que un mundo multipolar logre ponerse de acuerdo y la sociedad siga funcionando.

Encontramos la verdad en algún punto medio, he leído por ahí, así que si logramos entendernos y cooperamos, podremos verdaderamente progresar. Para lograr esto intento seguir buscando más información, pero cauteloso con la cantidad, el medio y la calidad de ella. A demás, intento entender las ideas de los demás y a estar dispuesto a cambiar las mías si las suyas me convencen. Es una buena manera de darse cuenta de quién está más cerca de la verdad. No por ganar un argumento, pero para aprender.

La verdad se sabrá poco a poco. Pero en lo que los senderos nos lleva a ella, realmente no puedo culpar a nadie por sus opiniones o creencias, porque cada cual ve las cosas por sus ojos. Yo solo puedo intentar entender a los demás para seguir montando el rompecabezas de la verdad como dicen los autores de Blur.

¿Qué piensa usted?

El que exige mucho pronto encontrará la decepción

¿Podemos ser perfectos?

Por el momento, no y no puedo concebir que sea posible en el futuro. Pero, ¿qué sé yo?

Lo que puedo decir con certeza es que las personas con los coeficientes intelectuales más altos del mundo cometen errores comunes y corrientes al igual que nosotros los seres mortales. Son humanos y hasta donde yo tengo conocimiento, ninguno de nuestra especie tiene la capacidad de ejecutar infaliblemente todos los quehaceres del día a día. Quizás no dormimos bien la noche anterior, se nos pasó la hora de comer, estamos deshidratados o simplemente andamos pensando demasiado.

La cuestión es que ni ellos ni nosotros somos robots que pueden seguir al pie de la letra los comandos para los cuales fueron programados incansablemente. Más aún, las máquinas fallan y necesitan mantenimiento.

Entonces, ¿por qué presionarnos tanto y exigirnos algo inalcanzable como la perfección?

¿Para decepcionarnos?

No es pecado ser humano y es de humanos errar. Podemos ser eficientes, astutos e inteligentes, pero no infalibles. No podemos tener la respuesta a todo que nos ocurre o nos ocurrirá y cada cual de nosotros va por su propio camino, construyendo nuestra propia historia. Si no es que nuestras historias ya están escrituras por algún autor o autores en el más allá.

La vida es un misterio y por eso debemos recordar manejar nuestras expectativas cuando nos sintamos abrumados por las cosas de ella y, en vez, seguir hacia adelante.

Cómo ganar amigos e influenciar sobre los demás: El gran secreto para el manejo de las personas

Sé enérgico y generoso con los elogios, pero sobre todo que sean sinceros.

El deseo de sentirse o creerse importante

¿Le gusta que lo alienten?, ¿que le digan que hace las cosas bien o que es apuesto? Lo más probable es que diga que si, pero solamente si la persona que se lo dice es sincero en sus palabras, porque la labia barata es simplemente eso, barata y fácil de desenmascarar.

Así nos enseña Carnegie en el segundo capítulo de su libro Cómo ganar amigos e influenciar sobre los demás.

Pero, ¿por qué es este el caso? ¿Por qué al ser humano le gusta que lo elogien? Porque todo el mundo tiene el deseo de ser importante. Es una necesidad como comer y dormir. Una de las cosas que nos diferencia de los animales, comenta el autor. El deseo de sentirse importante empuja al hombre a hacer las cosas. A perseguir sus metas. Por eso los premios nos hacen sentir apreciados, porque se reconoce nuestro trabajo y sacrificio.

Carnegie menciona que Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos durante la guerra civil estadounidense, una vez comenzó una carta con la siguiente cita: “A todo el mundo le gusta los elogios”. Mientras que William James, psicólogo y filósofo estadounidense, dijo que “el principio más profundo de la naturaleza humana es el anhelo de ser apreciado“.

El que pueda satisfacer ese anhelo, añade Carnegie, sostendrá a las personas en la palma de su mano.

Todo el mundo tiene un ego; unos más que otros, pero así es. A algunas personas les gusta presumir. Pero lo que hace sentir a las personas importantes es tan diverso como las personas mismas. Algunos se sienten importantes por ser criminales temidos, otros por ser doctores que salvan vidas, mientras que otros porque son famosos y adinerados.

Si me dices de dónde sacas tu sentido de importancia, te diré lo que eres“, así lo razona Carnegie.

Según el autor, la una vez emperatriz reinante, Catalina II de Rusia, no solía abrir cartas que no fuesen dirigidas a “Su Majestad Imperial”. George Washington, primer presidente de los Estados Unidos quería que lo llamaran “Su señorío”.

Yo añado a Pablo Escobar, el jefe del Cartel de Medellín durante los ochentas y a quien le llamaban “El Patrón”. De él he escuchado que se creía el segundo hombre más importante después del Papa. No me consta, pero la idea es que todo el mundo se siente o se cree importante de una manera u otra.

El deseo por la atención nos puede llevar a la locura

Este capítulo me sorprendió al revelar que hay personas que se convierten en inválidos para ganarse la simpatía y atención de los demás para sentirse importantes. Yo le añadiría que hay personas que se victimizan para lograr lo mismo.

Carnegie menciona un peculiar ejemplo de este fenómeno. Según el capítulo, la primera dama de los Estado Unidos durante el cuatrienio de 1897 a 1901, Ida Mckinley, solía obligar a su esposo, el presidente William Mckinley, a pasar por alto importantes asuntos de estado para que pasará horas tras horas mimándola hasta que se durmiese. Y le formaba otros berrinches por su gran deseo de recibir atención. Ese deseo es innato en todos nosotros como nos dice el autor.

Dale nos brinda otro ejemplo de una joven e inteligente mujer. La chica, de alguna manera se metió en la cabeza que estaba vieja y nunca conseguiría el matrimonio. Así que decidió tirarse en la cama por diez años, sumida en una especie de depresión, durante los cuales su madre envejeciente se tuvo que hacer cargo de ella. La madre murió y poco después la muchacha se levantó y continuó viviendo.

Que cosas, ¿no? ¿Hacer todo eso por atención?

Adicionalmente, el autor añade que las autoridades pertinentes han encontrado que algunas personas entran en locura para poder encontrar el sentido de importancia que no pudieron conseguir en el mundo real. Carnegie menciona, y recordemos que el  libro fue escrito en 1936, que hay más pacientes sufriendo de condiciones mentales en los Estados Unidos que ninguna otra condición. Incluye el dato de que uno de cada 20 residentes del estado de Nueva York que sean mayores de 15 años, serán internados en un manicomio por siete años. Estadística de ese tiempo.

¿Cuál es la causa de la locura?, se pregunta Carnegie.

Admite que la respuesta a esa pregunta es difícil de contestar, pero menciona que la sífilis rompe y destruye las células cerebrales y provoca la locura. También declara que la mitad de todas las condiciones mentales son debidas a causas físicas como lesiones cerebrales, el consumo del alcohol, exponerse a toxinas y otras lesiones. Pero la otra mitad no se debe a tener ningún tipo de problema orgánico con las células cerebrales. Los especialistas lo han analizado en examinaciones post mortem y encontraron que aparentemente los tejidos cerebrales de algunas personas enloquecidas estaban saludables igual al de las personas sin problemas mentales.

Carnegie nos cuenta que una vez le hizo esa misma pregunta a un doctor a cargo de uno de los hospitales más importantes para pacientes de salud mental. El doctor le dijo que, como mencionamos antes, algunas personas que enloquecen, encuentran en la locura un sentido de importancia que no pudieron alcanzar en el mundo de la realidad.

Da un ejemplo de una mujer que quería amor, gratificación sexual, hijos y prestigio social; pero la vida se encargo de destruir sus esperanzas. Su marido no la amaba, se negaba a cenar con ella y la obligaba a que le llevara la comida a su habitación. Tampoco tuvo hijos ni una buena posición social. En su imaginación se divorció de su esposo y retomó su nombre de soltera y creó la fantasía de que se casó y entró a la aristocracia inglesa. También insistía en que la llamaran Lady Smith, que para nosotros los hispanos lo entenderíamos algo así como Doña Smith, un título de respeto y admiración.

En la locura encontró todo lo que quería que el mundo real le negó.

El doctor le confesó a Carnegie que si pudiese curarla no lo haría porque la chica estaba mucho más feliz en su locura.

La humildad y la honestidad son la ruta hacia el éxito

Dejando la locura atrás, Dale nos cuenta que en sus conversaciones con un hombre llamado Charles Schwab, el mismo le contó que la manera en que se convirtió en millonario fue a consecuencia de su habilidad de manejar bien a sus empleados. Precisamente, poseía la habilidad de despertar el entusiasmo en ellos mediante el aprecio y el aliento. Schwab menciona que no hay nada más que mata las ambiciones del hombre que las críticas de sus superiores. Él no creía en las críticas, pero sí creía en incetivizar a los demás a que trabajaran.

Solía decir “soy ansioso por dar elogios, pero aborrezco buscar faltas“; también decía “soy generoso con mis aplausos y abundante con mis elogios“.

La persona común, dice Dale, hace precisamente lo opuesto, es ligero para lanzar críticas cuando no le gusta algo y guarda silencio cuando sí le gusta algo.

Schwab añade que nunca conoció a un hombre, independientemente de su estrato, que no trabaje mejor bajo un espíritu de aprobación que bajo uno lleno de críticas. Así que hombres como Andrew Carnegie, sin parentesco al autor de este libro, solía elogiar a sus socios en público y en privado. Inclusive antes de morir escribió un epitafio que fue colocado en su lápida que leía: ” Aquí descansa uno que sabía como tratar a los hombres que eran más listos que él“.

Parece que una de las claves de las personas exitosas yace en su humildad. Por ejemplo, Dale menciona que cuando Edward T. Bedford le perdió una millonada a la empresa de John D. Rockefeller, en vez de John criticar a Edward, encontró algo que elogiar. Así que felicitó a Edward por haber ahorrado el 60% del dinero que había invertido en el mal negocio.

Otro ejemplo que ofrece Carnegie, es el de Florenz Ziegfeld Jr., empresario de Broadway. Este conocía el valor del aprecio y la confianza y hacía que las mujeres que trabajaban en los espectáculos de Broadway se sintiesen bellas. Siendo práctico, le subía el salario a las muchachas del coro de $30 semanales hasta $175 y siendo caballeroso le enviaba telegramas al elenco de las Ziegfeld Follies y le enviaba rosas “American Beauty” a todas las coristas.

Estrategias

Elogios sinceros, regalos, aliento y aprobación son algunas de las estrategias que estos hombres utilizaban para motivar y nutrir el estado de ánimo de su personal.

Adicionalmente, Dale distingue que una cosa es elogiar sinceramente a los demás y otra es la zalamería o la labia barata. Esta no funciona y no debería funcionar porque es superficial, egoísta e insincera, enfatiza.

Lo falso no dura y no progresa. El aprecio viene del corazón, mientras que la zalamería viene de la lengua para afuera y a nadie le gusta eso. Así que Carnegie nos aconseja en que nos enfoquemos en las buenas características de los demás en vez de proferirles mentiras. Para ganarse a los demás, la honestidad tiene que estar por encima de todo.

Carnegie nos deja esta hermosa cita del filosofo y escritor, Ralph Waldo Emerson: “Cada hombre de alguna manera es mi superior. Así que aprendo de él“.

Finalmente, Dale nos aconseja que dejemos de pensar tanto en nuestros propios logros y deseos. En vez, deberíamos enfocarnos en los demás. Ese es el gran secreto para el manejo de las personas.

Cómo ganar amigos e influenciar sobre los demás: “Si quieres miel no agites a la colmena”

Dale Carnegie escribió el libro Como ganar amigos e influenciar sobre los demás en 1936. Lo que puedo decir del libro, es que más allá de ser un libro de autoayuda, es un libro de sabiduría práctica dividido en seis partes.

La primera parte y el enfoque de este artículo se basa en las técnicas fundamentales para el manejo de las personas.

El primer capítulo se titula “Si quieres miel no agites a la colmena”.

¿Y qué rayos significa eso?

Significa que si queremos algo dulce o que algo bueno pase, no deberíamos crear las condiciones negativas para que algo malo pase. Si agitas a una colmena, las abejas saldrán y te picarán. No conozco a nadie que le guste que lo piquen las abejas. No sé, tal vez a usted le gusta.

El punto es que cuando nos queremos relacionar con los demás, no queremos crear esas condiciones negativas, en vez, queremos crear las condiciones apropiadas para que resulte algo positivo. Y pues un componente para lograr esta meta, consiste en no criticar a los demás, dice Carnegie. No hablar mal de los demás, no regañarlos, no repudiarlos, no gritarles. En fin, no hacer nada que vaya a poner a la otra persona a la defensiva. Porque una vez esté a la defensiva, las probabilidades de que la  interacción se convierta negativa y no se logre nada positivo aumentan.

¿Y cuál es la psicología de todo esto? Pues la realidad es que no lo sé, pero Carnegie dice que a muchas personas no le gusta admitir cuando hacen algo mal y tienden a justificar y defender sus acciones o pensamientos si los atacan. Tiene sentido, ¿no? A mi no me gusta que me ataquen, ¿a usted sí?

Bueno no sé, supongo que hay gente que le gusta discutir. Existen abogados y esposas pues. Pero la mayoría supongo que simplemente queremos estar en paz y no estamos por ahí agitando colmenas.

Pero si de veras queremos hacer amigos e influenciar a las personas, no podemos estar criticando, regañando y tratando a las personas de malas. Solo conseguiremos enemigos y resentimiento contra nosotros, dice Carnegie.

Carnegie añade que no se puede lograr que una persona vea algo malo en su comportamiento o que admita que está equivocado si lo criticamos.

¿Cómo convertir a nuestros enemigos en nuestros amigos?  Parece que una parte clave es no criticarlos. No le digamos que son tontos, que son malos o que deberían irse a tres cuadras más allá del infierno.

Las críticas hieren el orgullo del hombre, le quita su sentido de importancia y le aumenta el resentimiento, nos cuenta Carnegie. Recordemos, que a la mayoría de las personas no le gusta admitir cuando están mal o equivocados.

Las críticas, regaños y reclamos son errores estratégicos si buscamos influenciar a los demás. Y digo influenciar en el buen sentido de la palabra, porque estas mismas técnicas de comunicación pueden ser utilizadas para manipular a los demás. Y yo no estoy para el mal.

Si haz leído la introducción de mi página mi querido lector, ahí he dejado claro mis intenciones con todo esto. Siempre trataré fervientemente de alinearme con el bien y espero que usted también.

Bueno, entonces ¿qué debemos hacer en vez de criticar? Buscar entender a los demás. Todo el mundo es un mundo distinto y por ende tenemos que entender a los demás si queremos su amistad.

¿Cómo?

Escuchando, observando, dialogando y tomando notas. ¿Qué en realidad sabemos de los demás si no buscamos como entenderlos? Adivinar es lo peor, hay que estudiar al otro. Conocerlo de verdad, pero con fines positivos, como ser útiles para ellos. Si hacemos el bien es más probable que atraigamos el bien a nosotros. No siempre, pero es bueno ser bueno.

En vez de lanzar duras críticas y dedicarnos a aumentar resentimientos, deberíamos perfeccionarnos dice Carnegie. Más bien, es trabajar para llegar a la mejor versión de nosotros mismos, en vez de alcanzar la perfección ya que eso no es posible.

Tenemos que limpiar nuestra casa en vez de quejarnos de que la casa del vecino está sucia.

En vez de intentar que los otros cambien, es más fácil y menos peligroso cambiarnos nosotros mismos, dice Carnegie.

Y pues estoy de acuerdo. Hay otro hombre llamado Jordan B. Peterson que habla de esto mismo, pero discutiré sus ideas por separado.

Por ahora, recordemos lo que dice Carnegie, y lo parafraseo:

Las personas son criaturas emocionales más que lógicas. Están llenas de prejuicios, orgullo y vanidad, y por lo tanto si los criticamos y atacamos, ellos se defenderán.

Cualquiera puede criticar, condenar y quejarse, pero toma carácter y autocontrol el entender y perdonar, nos dice el autor.

Y así culmina la discusión del primer capítulo. Espero que le haya servido y sígame para el próximo si desea.

 

Entre parrandas y la esperanza

16 de diciembre de 2023

Por Matthew D. Rodríguez

El trayecto de barrio Roncador, Utuado a Los 3 Palos en barrio Pueblo, Lares y a La Cabaña Bar & Grill en barrio Espino, Lares

Esta historia comienza entre los montes utuadeños en un pequeño barrio al occidente de la Ciudad del Viví: Roncador. Iba transitando por la 111 hacia la Ciudad del Grito. Pensaba como muchos puertorriqueños en el mal estado de las carreteras y como los que se tiran para alcalde prometen y prometen pero no hacen nada. Las carreteras echas añicos y la indiferencia dominando el panorama. Al menos así pienso algunas veces.

Pero esta ves mi espíritu se levantó nuevamente. Iba para Lares a intentar darle vida a esta historia. Ahí por la Avenida Los Patriotas arribé a mi destino: Los 3 Palos.

Cuando llegué al chinchorro lareño que daría inicio a la ruta del 6to Parradón Navideño en beneficio a la Fundación de Niños de Puerto Rico de Disfruta Maricao, me regocijé al ver que los fiebrus ya se encontraban en el lugar.

Los Suzuki Samurais de distintos colores que ocupaban el aparcamiento, estaban pulidos y brillados; la música provista por Joyto Sound ambientalizaba el día caliente y soleado. Mis ánimos comenzaban a aumentar.

Ya la gente se estaba dando sus tres palitos, listos para el parrandón navideño que culminaría en Las Marías con interpretaciones por el Trío Homenaje, auspiciado por el Municipio de Las Marías y su alcalde Edwin Soto Santiago.

Un gatito negro se paseaba entre las sillas y personas que acudían al establecimiento.

El gatito de Los 3 Palos

Disfruta Maricao y la familia Acevedo Seda portaban camisas color vino con la palabra wepa escrita varias veces, la isla bañada en los colores de nuestra bandera y el logo de la fundación decorado con una pava.

Todo comenzó en 2018 con Michael Zayas, presidente de Disfruta Maricao, una organización sin fines de lucro que se dedica a promocionar los encantos maricaeños y a la labor comunitaria. Michael ideó  la iniciativa de recolectar fondos para los niños del Hospital San Jorge, ubicado en Santurce.

Para ese entonces, Alex Acevedo Seda se encontraba hospitalizado para la época navideña. Logra ser dado de alta antes de las festividades navideñas, pero con corazón noble se quedó pensando en los demás niños que no podían compartir con sus familiares a causa de sus hospitalizaciones.

El último de la derecha es el joven altruista Alex Acevedo Seda

Michael contacta a la familia del niño y Alex le sugiere que recolecten juguetes para los niños que permanecían en San Jorge. Michael accedió y desde hace seis años se llevan a cabo los parrandones por esta causa.

Michael Zayas, presidente de Disfruta Maricao

Otra familia, la familia Vélez Ruíz del barrio Indiera Baja de Maricao ha estado presente en todos.

Mapa del Municipio de Maricao

Maricao Jeep, fundado en el 21 por el matrimonio de Rafael Rodríguez y Maria Xiomara Olán, también mostraron su apoyo a la causa de Disfruta Maricao. Su grupo se conforma hasta el momento por 18 Jeeps cuyos dueños aportaron al menos un juguete por cada vehículo para la causa.

Rafael Rodríguez y Maria Xiomara Olán, presidentes de Maricao Jeep

Este año decidieron hacer las cosas diferente y los anfitriones serían Lares y Las Marías para así llevar el mensaje más allá de Maricao.

La recolecta de juguetes fue exitosa y gracias al Municipio de Sabana Grande y a Carlitos Busline, los juguetes llegan al hospital para ser entregados por Disfruta Maricao cuando la fundación esté lista para recibirlos.

Al culminar mi charla con Michael, entre la muchedumbre y la música, me presentó a otro joven, Antonio Moreno, presidente de Viajando Borikén que fue a apoyar la gesta social. Vijando Borikén inició operaciones el mes pasado con un fin de servicio comunitario pero especializado en deportes y las artes.

Antonio, natural de Mayagüez y graduado del RUM, se ha visto envuelto en proyectos comunitarios desde el 2016 en Culebra, Maricao y Las Marías. Hasta el momento, la organización ha completado 200 horas de servicio comunitario.

A la izquierda Antonio y a la derecha Michael

Dos chicas asistieron en atuendos festivos y junto a la hermana de Alex, quien vestía como Papa Noel y un joven disfrazado del Grinch, animaban la fiesta.

Las chicas animadoras

El cielo nubló luego de la sesión de fotos que lancé.

“Ojalá y se aguante”, dijo Michael refiriéndose al potencial aguacero que se avecinaba.

La lluvia aguó un poco la fiesta, pero los fiebrus venían equipados con sus toldos vehiculares y nada detuvo la fiesta.

Betances me estaba mirando, y yo nervioso, solo esperaba hacer un buen trabajo.

Pintura de Ramón Emeterio Betances en Los 3 Palos

En un momento de silencio y reflexión me quedé pensando: si algo le gusta a los puertorriqueños es el chinchorreo, que buena manera de llevar un mensaje, ¿no?

El Grinch y Santa

El sol volvió a resplandecer momentos antes de iniciar marcha hacia la próxima parada: La Cabaña Bar & Grill.

La Cabaña Bar & Grill

Salimos rumbo a la intersección 124, pero en el camino me equivoqué de camino y tuve que virar; en el viraje me encontré con un letrero borroso que dirige hacia el Parque Ceremonial Indígena ubicado en el barrio utuadeño de Caguana.

Letrero dilapidado indicando la ruta hacia el Parque Ceremonial Indígena en el barrio Caguana de Utuado

Al reincorporarme a la 111, tomé una izquierda por la entrada del barrio Espinoso de Lares por la 436 al ver la caravana que trajo la parranda al pueblo de José Feliciano y donde por vez primera se proclamó la República de Puerto Rico durante el Grito de Lares el 23 de septiembre de 1868.

Emprendimos nuestro viaje hacia el próximo destino

El barrio Espinoso es muy lindo, agrupa sectores y comunidades en su interminable pero agradable loma. Loma que me acordó a una querida señora que conozco hace mucho tiempo y quien le teme profundamente a las alturas.

Durante mi acenso, me encontré con el negocio de abajo que pensaba que era La Cabaña Bar & Grill y me vi tentado detenerme en el para disfrutar de la espectacular vista, pero lo seguí, tenía un trabajo que hacer.

El negocio desconocido resultó llamarse El Cepo Restaurante Mirador

Entre más charlas y fotos, lamentablemente tuve que cortar esta aventura que seguía hacia el Colmado Santiago y La Barrita Cuevas en Maricao donde el Trío Homenaje traería la magia de la navidad boricua porque mi rumbo conducía nuevamente a Coabey, Jayuya.

Mapa de Jayuya, Puerto Rico

Al irme de La Cabaña me recordé del aceite que necesitaba el carro al observar dos caballeros haciendo lo mismo que yo tenía que hacer.

Paré en Auto Zone e hice lo que tenía que hacer. Por cierto, también me cayó refrigerante en los zápatos que de seguro ya me odian.

Antes de seguir hacia Jayuya, decidí parar en los chinchorros cerca del mirador dedicado a Mariana Bracetti, creadora de la bandera de la República de Puerto Rico.

Me bajé del carro y miré hacia el cielo por si venía lluvia, pero me sorprendió ver una especie de avioneta volando bien alto, como una paloma blanca entre cielos despejados.

Decoraciones navideñas lareñas

Encontré una mesa con vista al casco urbano lareño y bajo la sombra y brisa de los árboles me senté a escribir esta historia…

 

Entre los caminos del cambio

Por Matthew D. Rodríguez

10 de diciembre de 2023

Eramos siete o ocho, no recuerdo muy bien, pero íbamos por los caminos vertiginosos de Jayuya y Ciales rumbo a la Asamblea Nacional del Partido Independentista que se reunía en el Centro de Convenciones de Puerto Rico. Cuando arribamos a nuestro destino, me sorprendió la cantidad de personas que había allí. Nunca había asistido a un evento político en mi vida y toda la vida los medios me habían dicho que el PIP no era un partido que podía competir con el PNPPPD que por décadas a mantenido una hegemonía política sobre “La Isla del Encanto”.

Del interior hacia la capital.

Al parecer las cosas han cambiando y los “pelus” como el sistema ha llamado a las personas que más allá de todo, han querido ver un cambio genuino y positivo para el país, están ganando piso gracias en parte a la alianza que han formado con el Movimiento Victoria Ciudadana. La alianza ha fortalecido al partido y ahora puede competir en las urnas contundentemente con los mismos de siempre.

Se cantaron muchas canciones y se ondearon distintas banderas, pero sobre todo la monoestrellada en la sala abarrotada de personas sedientas por un cambio. Berríos, Márquez, Santiago y Dalmau dieron sus discursos y sus poderes de oratoria me conmovieron.

Candidato a la gobernación, Juan Dalmau Ramírez.

¿Y por qué?

Porque sus discursos me parecieron honestos y genuinos, algo que nunca había experimentado con los demás partidos a través de años de consumo de noticias politizadas y mensajes diseñados para destruir al espíritu puertorriqueño.

De izquierda a derecha: Ruben Berríos Martínez, presidente del PIP; Juan Dalmau Ramírez, candidato a la gobernación; Denis Márquez Lebrón, representante por acumulación y María de Lourdes Santiago Negrón, senadora por acumulación y portavoz del partido.

Me dieron esperanza y me dio gusto y orgullo ver a gente que llevan gran parte de sus vidas dando la batalla por el cambio allí presentes y firmes en sus convicciones demostrando gran valor y compromiso como los señores de abajo.

De izquierda a derecha: Heriberto Marín, autor, patriota y participante de la Revolución Nacionalista del 50; simpatizante y Ernesto Dávila, incansable patriota y fundador del Museo de Nuestros Mártires en Jayuya.

Solo puedo esperar que si el partido de la libertad triunfa en las urnas el próximo año, no me defraude ni a los demás de los votantes. Mis instintos me dicen que lo más probable es que buenas cosas ocurran si triunfan, pero todos tendremos que estar alertas y prestando atención para que las cosas pasen para bien y no se queden iguales.

Tengo esperanza que un día pronto veré a un Puerto Rico que ponga manos a la obra y nosotros mismos nos saquemos adelante, porque sí podemos, porque sí somos capaces y juntos alcanzaremos una patria digna, justa y productiva.

Puerto Rico es nuestra madre, ¡honrémoslas!

Señora vestida de nuestra bandera representando la encarnación de nuestra patria.

 

 

Los mártires: humildad y dignidad a través de los años

´´Los hombres pasan, pero los principios quedan y triunfan´´

                         –Betances.

25 de noviembre de 2023. Coabey, Jayuya, Puerto Rico.

Municipio de Jayuya, Puerto Rico

Encontré este lugar mientras mi alma gemela y yo buscábamos otro lugar, una casa de madera que se posa al cruzar el Río Salientito que la separa de la Casa Museo Canales. Nos llamó la atención porque se veía como un modelo de lo que queremos algún día que podamos construir nuestro propio hogar.

Por ahí ella y yo íbamos de paseo. Íbamos detrás de una nueva aventura. Íbamos a por historia. En vez… encontramos un lugar nuevo y desconocido para nosotros.

Ese día… ya hace como dos semanas, nos recibió ´´El comité de bienvenida´´. El comité está compuesto por cuatro pastores alemanes, cuyos nombres aun desconozco. Por el momento, creí apropiado apodarlos Marx, Engels, Beethoven y Faust al esos ser nombres reconocidos de ese país europeo.

Alarmados, pensamos que habíamos cometido un error al arribar en aquel lugar y que nuestro fin había llegado. Pero, resultó que ´´El comité´´ está compuesto por unos canes muy amistosos que solo querían olfatearnos, escoltarnos y resguardarnos mientras nos encontrábamos en la propiedad.

Hoy, y ayer, tuve el placer de laborar en la residencia y museo independiente dedicado al nacionalismo puertorriqueño: El Museo de Nuestros Mártires, ubicado en este barrio del municipio cordillerano y que hoy hace 25 años fue fundado.

No pensé que la conversación que sostuve con el propietario alrededor de hace dos semanas, y donde sin vergüenza intenté venderle la idea que me dejara laborar en su propiedad, fuese fructífera. Había quedado perplejo porque nunca en la vida me había imaginado que un primo hermano de un tío político mío, fuese el propietario de un espacio tan especial.

La vida tiene sus cosas o quizás era el destino.

Afortunadamente para mi, y si soy tan valiente al decir, logré convencer al señor de esas tierras. Hablo de Ernesto Dávila, patriota, fundador y custodio del museo. La primera vez que conocí a Don Ernesto me dijo que él no se ha retirado del museo porque tiene un compromiso con la patria y por eso fundó el museo el cual él mismo financió sin ningún tipo de ayuda del estado. Es poco decir que me conmovió. Aquí venía yo pensando que a nadie más le importaba quienes somos los cordilleranos, los puertorriqueños, pero él me dio una lección en la humildad.

Don Ernesto me dio la oportunidad, y por eso le soy agradecido, pero luego de hoy le soy más agradecido por su servicio al país y a la identidad puertorriqueña.

Hoy, junto a muchos más, celebré el cumpleaños nonagésimo quinto de un héroe y figura histórica sin saberlo en el momento. Caí en cuenta de lo que estaba sucediendo mientras entablaba una conversación con su hijo acerca de esta figura misteriosa para mi, pero bien conocida por los integrantes de la actividad.

Esa figura era Don Heriberto Marín, partícipe de la Revolución Nacionalista del 1950. Un hombre que estuvo de hombro a hombro con Don Pedro Albizu Campos.

De izquierda a derecha Don Ernesto Dávila, Don Heriberto Marín, la señora Diddy e integrante de la actividad. En la parte posterior, músico.

Al darme cuenta de la magnitud de la importancia de aquel hombre experimentado que caminaba sin bastón y quien poseía una vitalidad increíble, me disculpé con su hijo y enseguida me levanté de mi silla y me dirigí hacía Don Heriberto para felicitarlo en su aniversario, extenderle mi mano y expresarle mi agradecimiento por su compromiso y servicio a la patria.

Todo fue surreal, pero tuve el privilegio de conocer a otros comprometidos como a Don Jorge A. García, artesano y fundador del Museo de la Higüera, ubicado en Caguas; al cineasta, Tito Román, director del documental titulado Psiquisy al hijo de Carlos Irrizary, patriota quien fue abatido por la policía en Jayuya durante la mencionada revolución, cuyo nombre, al momento y vergonzosamente desconozco.

A diferencia de mi, que intento ser autor, Don Heriberto ya es un autor publicado de Eran ellos y Coabey, el valle heroico. Para mi sorpresa, los maestros de ceremonia decidieron que yo tenía que pararme en tarima y leer una remembranza de Don Heriberto acerca de nuestra bandera.

Como les había dicho anteriormente, no había caído en cuenta de que estaba en la presencia de una figura histórica. Pensé que en adición a la celebración del aniversario vigésimo quinto del museo, le estábamos celebrando el cumpleaños al tío de Don Ernesto. Cuando leí la remembranza lo hice casi en modo automático, los nervios me traicionaron y me tenían ciego a lo que estaba aconteciendo.

Una peculiaridad de la actividad era que cada lectura de los escritos de Don Heriberto que se hacía, se procedía con una canción por distintos grupos musicales que allí arribaron. Mientras observaba como una mosca en la pared, pude apreciar la mezcla de cultura que juntas conforman una sola cultura, nuestra cultura, la cultura puertorriqueña. En los rostros de los integrantes podía ver a África, Europa y Borikén.

En algún momento luego de conversar con Don Jorge acerca de historia, política e higüeras, me encontré charlando con dos caballeros quienes recapitulaban como hace décadas la zona de Coabey estaba repleta de siembras de tomate, pero hoy se han convertido en bosques.

De lo que pude recopilar de los hombres, y si pueden disculpar mi falta de conocimiento de datos históricos, el abandono de las cosechas aparentemente fue en parte, debido a la migración de familias del campo a viviendas públicas y a la otorgación de los famosos ´´cupones´´. Entre ambos factores se desincetivizó la economía agrícola que por siglos caracterizaba la isla.

En mi experiencia a través de mis años viviendo en nuestra isla querida, a esos datos históricos no se les da importancia, como si la gente viviese abnegada a la realidad y se piensan inferiores a otras naciones. ¿Y qué ejemplo más cercano que el mío propio? Hasta no hace mucho, pensaba que aquí en Puerto Rico no se podía construir una vida y un futuro. Ahora sí pienso que se puede.

Si me permiten parafrasear a Don Heriberto cuando en tarima se dirigió al público allí presente´´: La humildad y la dignidad ante todo, pero nunca bajarle la cabeza a nadie´´.

Don Heriberto Marín, patriota.

Ya más consciente de los eventos que ocurrían a mi alrededor, me di cuenta que estaba rodeado de hombres y mujeres con dignidad. Dignidad… un concepto olvidado, pero muy vivo en aquellas personas.

La música culminó con el himno revolucionario de Puerto Rico escrito por Lola Rodríguez de Tío en 1868. Nunca lo había escuchado anteriormente, pero me sonó como a ´´La Borinqueña´´ de Javier Fernández Juncos. Los espectadores, y a la vez participantes, elevaban sus puños en el aire como símbolo de su lucha por la libertad puertorriqueña.

´´¡Viva Puerto Rico libre!´´ exclamaron al culminar el himno, el cual me conmovió.

No tengo ilusiones de grandeza, querido lector, pero me gustaría intentar traer lo puertorriqueño a los puertorriqueños.

Y como dijo Don Jorge: ´´Luchar y seguir en la lucha es lo importante´´.

El espantapájaros

El cortometraje de hace ya una década, El espantapájaros de Chipotle, nos presenta un ejemplo de un espíritu quebrantado que ve la luz y se alista para contribuir su granito de mostaza para ayudar a mejorar al mundo.

El grupo de trabajo que creó este anuncio, en mi opinión, fueron verdaderos genios y personas especiales. El mensaje está tan bellamente tallado y transmitido en imágenes que los estudiosos de los detalles captarán algo nuevo cada vez que lo miren. El espantapájaros brinda un mensaje de iluminación, único y bien elaborado.

Cuando el Espantapájaros recoge el pimiento rojo de su jardín después de haber presenciado la oscura realidad del mundo en el que vive, lo acapara una especie de inspiración divina y de repente entiende su propósito de vida. Entiende que la inspiración divina no se la puede guardar, debe ir a contárselo a todos los demás, evangelizarlos, traerles el mensaje y llevarlos al paraíso.

“¿Quieres cambiar el mundo?, no toma mucho”, canta la hermosa voz femenina de Fiona Apple, que le cuenta a los oyentes que con tan solo pequeños actos de bondad a diario pueden cumplir su misión y propósito aquí en la Tierra: salvar el mundo y salvar sus almas.

El señor Espantapájaros intenta crear el Cielo en la Tierra, incluso aunque parezca ser inútil.

Más allá, El espantapájaros puede intentar reestablecer el mundo artificial y desprovisto de vida natural que ahora existe y que es envenenado por cuervos gigantes mecanizados que se dedican a matar todo lo verde.

Su misión es restaurar el ya agotado planeta, pero sobre todo intenta restaurar el alma del hombre y su humanidad, proveyéndoles alimentos naturales, recordándoles el respeto por la Naturaleza y los animales quienes han sido convertidos en números despojados de su valor inherente. A demás, el espantapájaros, procura recordarles a las personas mediante sus actos que los humanos tienen una responsabilidad como custodios de este mundo.

Los humanos eran seres superiores que perdieron su rumbo y necesitan ser guiados de regreso por alguien más allá de un ser humano. Como muestra la imagen de Crow Foods Incorporated, el mundo ahora es una completa contradicción de lo que realmente se suponía que fuera. Todo es artificial, alejado de la verdad, donde los humanos ya no pueden apreciar la realidad. No ven el mal que ocurre detrás de las cortinas, simplemente lo aceptan y se tragan la mentira, ciegos a su presencia. Ya nadie piensa independientemente, todos son iguales, dormidos y deliberadamente ignorantes, no ven lo que tienen ante sus ojos. El espantapájaros ve las cosas como realmente son porque no lo inhibe el hecho de ser humano ni el veneno que circula en el aire. Por eso emprende una lucha para liberar a sus creadores, liberar a la humanidad y traerlos de vuelta a la realidad.

Por suerte, un niño, la vida más inocente, se da cuenta del puesto de comida que montó el señor Espantapájaros y ahí reconoce lo que es la Naturaleza verdadera. El niño es liberado de las ataduras de la ciega esclavitud antes que todos los demás y con su mente liberada ahora puede ayudar al señor Espantapájaros regar la voz y salvar a los demás antes de que todo se pierda para siempre.

Los humanos se alimentan con símbolos de lo que se supone que sea comida, no comida en sí, casi como si los animales ya no existiesen realmente, pero sí existen, simplemente han sido olvidados, entregados al mal. El espantapájaros los ve, ve como llenan al pollo de toxinas y como transforman a las vacas en un res artificial, algo antinatural y al que se le ha faltado el respeto. Los animales han sido privados y despojados de su naturaleza, cruelmente abusados para alimentar a un mundo moribundo mediante la locura artificial. Una regresión, enmascarada como progreso que sobrevive gracias a que la verdad ha sido tergiversada.

No sé por qué el señor Espantapájaros cosecha primero el pimiento rojo antes que el resto de las verduras, quizás porque fue lo primero que vio.

De todos modos, la comida que él prepara es artesanal, elaborada a mano en una cocina. No sale de una polea industrial y se encuentra en su estado natural, tal como se supone.

Los cuervos de la todopoderosa empresa, cuyo lema es “Alimentar al mundo”, están siempre al acecho, y ni siquiera son cuervos reales, son cuervos mecanizados, y cada obrero espantapájaros tiene uno vigilándolo, postrados en sus hombros, sin quitarles el ojo de encima un solo momento . Los espantapájaros son los únicos que trabajan, y todos viven fuera de la ciudad y viajan en tren. Los humanos parecen no hacer nada más que comprar y comer. Renunciaron a su independencia y automatizaron todo. Se convirtieron en esclavos sin siquiera darse cuenta y, al querer alimentar al mundo, crearon algo para matarlo. Una forma de suicidio lento.

Es posible que el señor Espantapájaros también haya estado tratando, curiosamente, de ahorrar gasolina porque tiene una camioneta vieja y oxidada que podría haber usado para ir al trabajo, pero en lugar de utilizarla, toma el tren. Supongo que no quería causar más contaminación innecesaria a un planeta casi muerto, o no podía imaginar conducir su camioneta si no estaba en camino a cumplir un buen propósito. Un verdadero caballero.

El señor Espantapájaros es iluminado por la energía Divina. Se sincroniza con todo de lo que el Universo y nosotros estamos hechos. El espantapájaros es el héroe de la historia porque aparte de todo lo que hace, al final cumple con la función que tal vez algún ser humano había ideado para él muchos años antes: ser un interruptor de emergencia, un mecanismo de seguridad, la última medida contra la soberbia de lo que cree ser progreso y lo que cree estar por encima de la razón los destruya a todos. Ahuyenta a los cuervos que se reúnen en su puesto. Lejos del niño y de la comida. Lejos de lo bueno y lo natural.

Al menos alguien pensó en implementar una contramedida en caso de que todo saliera mal. Tal vez era un tipo que fue condenado al ostracismo por ir en contra de la multitud y creó los espantapájaros como un último esfuerzo para garantizar la salvación y supervivencia de la humanidad. Podría estar en algún lugar del desierto, esperando, observando.